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Intolerancia a la fructosa

¿Qué es la intolerancia a la fructosa?

¿Qué alimentos puedo comer?

La fructosa es un monosacárido que está ampliamente presente en la dieta (frutas, verduras y edulcorantes de productos dietéticos).

Gracias a transportadores intestinales (el GLUT5, específico de fructosa y GLUT2, no específico y compartido con la glucosa y galactosa), localizados en los enterocitos, la fructosa es introducida desde la luz del intestino delgado al interior de éstos.

Cuando hablamos de malabsorción de fructosa existe un déficit de GLUT5 lo que da lugar a una absorción incompleta de fructosa que pasa al colon donde es fermentada por bacterias intestinales que liberan hidrógeno, dióxido de carbono y metano, así como ácidos grasos de cadena corta y agua.

 

Estos gases y sustancias osmóticamente muy activas son las causantes de los síntomas de intolerancia a fructosa (IF), fundamentalmente distensión abdominal, diarrea y dolor abdominal. Esta clínica es similar a la inducida por trastornos funcionales digestivos como dispepsia o síndrome de intestino irritable.

Existen dos tipos de fructosa, la que se encuentra en mayor medida en frutas y verduras, y la producida artificialmente, que se añade como edulcorante en productos industrializados y medicamentos, y que está reflejado en los etiquetados y prospectos.

 

Esta patología, a pesar de ser genética, puede ser temporal, pudiendo llegar tanto a superarse como a agravarse. El umbral para los síntomas varía ampliamente entre los individuos, algunas personas tienen problemas con menos de 1 gramo de fructosa, otras pueden comer fácilmente 20 gramos sin ningún problema.

Solución y consejos para la mala absorción de la fructosa

¿Tiene solución?

El tratamiento consiste en la restricción de fructosa en la dieta con el objetivo inicial de mejorar los síntomas y la necesidad de revisar el etiquetado de los alimentos, igual que los prospectos de algunos fármacos. La dieta va a ser más o menos estricta en función del grado de tolerancia, por eso será necesario la confección de una dieta individualizada por fases, en la que el dietista-nutricionista deberá tener en cuenta el correcto diagnóstico previo (test de hidrógeno espirado) y valorará la necesidad de suplementar Vitamina C, ya que las dietas más estrictas no cubrirán las necesidades de esta vitamina.

 

Cada persona puede tener un grado de tolerancia diferente por lo que inicialmente conviene retirar los alimentos con más alto contenido en fructosa y introducirlos nuevamente en cantidades pequeñas y empezando por aquellos con menos contenido en fructosa (1-2 fresas por ejemplo). Progresivamente se puede ir incrementando la cantidad y variedad de los alimentos hasta alcanzar e identificar el propio grado de tolerancia.

Fructosa
fructosa mala

Consejos Nutricionales

Para mejorar la tolerancia es preferible no tomar la fruta de manera aislada sino combinada con otros tipos de alimentos (leche, pan, yogur …).

Cuando en el menú haya un plato principal de verdura, ensalada o legumbre, el postre es preferible que sean un lácteo en lugar de fruta. Hay que tener en cuenta que la fruta menos madura tendrá menos proporción de azúcar y se podrá tolerar mejor. Conviene evitar alimentos con alta concentración de fructosa o sorbitol como: la miel, la pita, jarabes, los zumos comerciales (especialmente el de manzana y pera), productos comerciales y / o de bollería que contengan como ingrediente fructosa o sorbitol. Evitar edulcorante terminados en -tol. O sus versiones «light» o «sin azúcar».

 

Determinadas frutas como el melón pueden ser mejor toleradas añadiendo un poco de azúcar y limón. Las patatas viejas contienen menos fructosa que las nuevas. Mediante la cocción, las verduras pierden fructosa (se pierde en el caldo de cocción el cual debemos rechazar), lo cual mejora su mejor tolerancia.

 

Limitar la ingesta de alimentos con 1 contenido de fructosa superior al de glucosa así como alimentos que contengan mezclas de fructosa y sorbitol. Esto ocurre en algunas frutas (manzanas, peras, ciruelas, cerezas, melocotones, albaricoques, etc), zumos de frutas comerciales y unos cuantos dulces (chicles, caramelos golosinas, etc).

* ALIMENTOS BIEN TOLERADOS ALIMENTOS A EVITAR
Azúcares, edulcorantes y dulces Jarabe de glucosa, glucosa, maltosa, maltodextrina. Edulcorantes: aspartamo, sacarina, acesulfame K, ciclamato, xilitol puro. Cuidado: sacarosa Fructosa, sacarosa, sorbitol, estevia, miel, dulces (caramelos, chocolatinas, chicles....) y todos los demás.
Frutas Fresas, frambuesas, pomelo, higos, naranja, mandarina, moras, plátano, arándanos, kiwi, uva, piña, papaya Todas las demás, incluidos sus jugos.
Verduras y Hortalizas Brécol fresco, espinacas, setas (champiñones), escarola, endivia, canónigos, pepino, rábano, remolacha, apio, acelgas, berros, berza, brécol congelado, col, coliflor, lechuga. Todas las demás
Cereales y Derivados Pan blanco, de cebada y centeno, pasta, arroz, patata, boniato, harinas y sémolas de trigo, avena y maíz, y papilla de cereales sin azúcar añadido. Cereales o harinas integrales y harina de soja.
Carnes, pescados y huevos Todos los Frescos Procesados que contengan fructosa, sacarosa o sorbitol (embutidos, salchichas, hamburguesas, paté, conservas...)
Legumbres Lentejas, garbanzos, alubias y guisantes (como guarnición). Todas las Demás
Leche y Derivados Lactancia materna, leche, leche en polvo, queso curado y fresco y yogur sin frutas ni sacarosa. Bebida de soja, leche condensada, yogur de frutas, de soja o edulcorado con sacarosa, preparados a base de leche con sacarosa (batidos, helados...).
Frutos Secos Nueces pecanas, almendras, avellanas, castañas, piñones, cacahuetes y pepitas de calabaza o girasol. Todos los Demás
Aceites y Grasas Aceites vegetales, mantequilla y margarina. Aceites y grasas con sacarosa, fructosa o sorbitol.
Bebidas Agua, infusiones, cacao y café. Bebidas edulcoradas con fructosa, sacarosa o sorbitol o hechas a base de frutas.
Condimentos y Salsas Especias, hierbas aromáticas, mostaza, sal, vinagre y mayonesa casera. Aliños y salsas comerciales con fructosa, sacarosa o sorbitol (kétchup, mayonesa comercial, nuez moscada, vainilla...).

Bibliografía

  • Intolerancia alimentaria. Ana Zugasti Murillo. Unidad de Nutrición Clínica y Dietética. Hospital virgen del camino. Pamplona. Navarra. España. Endocrinol. Nutr. 2009;56(5):241-250
  • Parasitosis intestinales en pacientes con malabsorción a lactosa y/o fructosa. Valoración del efecto de la terapia combinada (farmacológica y nutricional). ST Ferrer – 2019 – dialnet.unirioja.es
  • Recomendaciones nutricionales para el paciente con fructosemia. [pdf] Sociedad Española de errores innatos en el metabolismo. Enero 2005.
  • Tratamiento nutricional de los errores innatos del metabolismo. M. Ruiz Pons, F. Sánchez-Valverde Visus, J. Dalmau Serra. 2004, SHS España, S.L

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